Los bordados oaxaqueños son un patrimonio cultural de México y de nadie más.
La noticia de que la francesa Isabel Marant había patentado los bordados de la comunidad de Oaxaca, Santa María Tlahuitoltepec, rondó por las redes sociales el pasado 19 de noviembre del 2015, pero no es una noticia que surgió hace poco, es un caso que esta desde 2014 cuando la diseñadora lanzó su colección Primavera - Verano 2015. Cuando ella lanzó esta colección, la empresa francesa Antik Batik, demandó a la diseñadora reclamando el parecido que tenían sus diseños con los de la diseñadora. En ese entonces, se realizó un juicio en Francia donde Isabel Marant ganó justificando que se había inspirado en los diseños de la comunidad oaxaqueña.
Debido a esto, se ha generado una gran confusión con lo sucedido. Los bordados tradicionales de México y en especial del Estado de Oaxaca son considerados como patrimonio cultural y propiedad intelectual de México reconocidos por la ONU, además de que los bordados forman gran parte de nuestra cultura.
La supuesta petición por parte de la francesa Isabel Marant, fue completamente falsa ya que no realizó ninguna petición formal para patentar los bordados, ella reconoce el trabajo de dicha comunidad y aclaró que no pretende patentar ningún trabajo proveniente de la comunidad oaxaqueña; ella sólo utilizó los diseños como fuente de inspiración.
Vivimos en un mundo tan irónico que la copia a un diseñador es piratería, pero la inspiración en diseños tradicionales de una comunidad no se llama plagio ni piratería, se hace pasar por un recurso para que el trabajo de los artesanos mexicanos sea reconocido a nivel mundial y no nos referimos sólo a este caso en específico sino a muchos casos alrededor del mundo que tienen la misma temática.
Los bordados mexicanos representan las culturas y costumbres de nuestro México, y más que eso es una actividad de sustento económico para ellos, y cada vez se observa más en la industria de la moda el poco reconocimiento que se le da a los verdaderos artistas de este tipo de diseños.
Lo que sí debemos hacer es impulsar más el reconocimiento mundial de su trabajo, pero así como impulsar el reconocimiento, impulsar el costo del mismo, dejar de rebajar el precio, de regatear como en un mercado y valorar que lo que ellos hacen está lleno de tradiciones, pero sobretodo el modo digno en que los artesanos se ganan la vida.
Esta situación en específico es una llamada de atención principalmente para los mexicanos, para valorar las riquezas de México, no sólo en los bordados, sino en todas las artesanías tradicionales que forman parte de nuestra cultura. Detrás de cada artesanía existe un gran trabajo, y todo lo que conlleva hacerlo, no es ni la mínima parte de lo que se paga por ella.
México tiene tanto de que estar orgulloso, por eso empiecen por apoyar lo suyo, compren moda nacional, valoren el trabajo de estos artistas que los hemos dejado en el olvido.
Para saber más de esta noticia visiten la publicación que realizó la revista proceso:
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| Isabel Marant |


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